¡Comprá más y acumulá beneficios! >$100.000 → 3 cuotas sin interés / >$200.000 → 6 cuotas sin interés / >$300.000 → Envío GRATIS
Descripción:
Conocer la conducta normal de los equinos (caballos y ponis) es fundamental para su crianza y manejo, ya que permite entender cómo perciben el ambiente que los rodea o porque actúan de una determinada manera en una determinada situación.
Conducta es sinónimo de comportamiento y corresponde a las acciones o respuestas perceptibles que realiza el animal frente a un estímulo. La conducta de un individuo es consecuencia de la selección natural (evolución) y el aprendizaje.
La evolución a través de la selección natural, favorece las características físicas y conductuales que contribuyen a un individuo en su ambiente natural para asegurar la sobrevivencia de un mayor número de descendientes. Por lo que, cada especie tiene conductas innatas (hereditarias), que le aseguran un repertorio mínimo de respuestas adaptativas a situaciones que se le van a presentar en la vida y que pueden ser realizadas sin experiencia previa, ya sea como recién nacido o adulto (conducta reproductiva y materna), las que van a responder a estímulos ambientales u hormonales.
Como se sabe, los équidos evolucionaron a partir de un animal muy pequeño, que vivía en zonas boscosas, donde se alimentaba de hojas y que su principal medio de sobrevivencia era esconderse. Sin embargo, después de 55 millones de años de evolución, los équidos y en particular los equinos son animales grandes, que viven en zonas abiertas, donde se alimentan de pasto y que su principal medio de supervivencia es la huida.
Lo que no cambió, es que el equino sigue siendo un animal presa, por lo que tiene un carácter nervioso que lo mantiene siempre alerta, con órganos de los sentidos muy desarrollados para detectar la presencia de depredadores a gran distancia, que vive en grupo con lo que reduce la posibilidad individual de ser capturado y aumenta las posibilidades de detectar a los depredadores, que puede dormir parado, que tiene un parto muy rápido, crías muy maduras al nacer que pueden pararse y seguir a su madre antes de 2 h de nacidas. Además, al huir puede desarrollar una gran velocidad (65 km/h) hasta por 3 km y tiene gran resistencia, pudiendo trotar o correr sin problemas por 30 min.
Para entender la conducta de los equinos, también es importante conocer la historia de la relación entre ellos y los humanos. De los 34.000 años de esta relación, al menos durante 28.000 años, los humanos fueron los principales depredadores de los equinos, lo que obviamente, debe haber generado algún grado de desconfianza innata por parte de los equinos hacia los humanos como se puede observar actualmente en las manadas de equinos asilvestrados.
Luego, la domesticación, inicialmente no significó una mejora en la supervivencia de los equinos al menos de los machos, ya que si bien, no los perseguían para cazarlos, los siguieron utilizando como fuente de alimento. Recién con el uso de los equinos como medio de transporte, disminuyó el interés en su consumo, pero a la vez tuvo grandes consecuencias en su manejo. Estos manejos, algunos de los cuales se mantiene hasta el día de hoy, alteran de alguna forma su conducta normal, tales como la selección artificial de reproductores en base a características no evolutivas; el destete artificial que afecta su aprendizaje natural y provoca gran estrés; el amanse que provoca estrés; la alimentación artificial que disminuye o impide la selección de alimentos, que disminuye la frecuencia de alimentación y los obliga a consumir alimentos en presentaciones que no existen en la naturaleza; y la estabulación que les impide huir, restringe sus movimientos, los aísla socialmente o los obliga a formar parte de grupos impuestos, lo que genera estrés, altera el orden jerárquico y provoca un aumento de la agresividad en los equinos.
El conocer mejor las capacidades perceptivas y la conducta normal de los equinos, nos permite intentar en forma conciente satisfacer las necesidades etológicas durante su crianza o al realizar algunos manejos, así como también, disminuir situaciones de estrés innecesarias y detectar conductas anormales.
Contenido:
AGRADECIMIENTOS
INTRODUCCIÓN
CAPACIDADES SENSORIALES
TEMPERAMENTO
INTELIGENCIA Y MEMORIA
CONDUCTA SOCIAL Y COMUNICACIÓN
CONDUCTAS DE MANTENCIÓN
CONDUCTA REPRODUCTIVA Y DE LA CRÍA
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
$55.000,00
| Método de pago | Descuento | Precio Final |
|---|---|---|
| Efectivo | 10% | $49.500,00 |
| Transferencia | 5% | $52.250,00 |
3 cuotas sin interés de $18.333,33
Descripción:
Conocer la conducta normal de los equinos (caballos y ponis) es fundamental para su crianza y manejo, ya que permite entender cómo perciben el ambiente que los rodea o porque actúan de una determinada manera en una determinada situación.
Conducta es sinónimo de comportamiento y corresponde a las acciones o respuestas perceptibles que realiza el animal frente a un estímulo. La conducta de un individuo es consecuencia de la selección natural (evolución) y el aprendizaje.
La evolución a través de la selección natural, favorece las características físicas y conductuales que contribuyen a un individuo en su ambiente natural para asegurar la sobrevivencia de un mayor número de descendientes. Por lo que, cada especie tiene conductas innatas (hereditarias), que le aseguran un repertorio mínimo de respuestas adaptativas a situaciones que se le van a presentar en la vida y que pueden ser realizadas sin experiencia previa, ya sea como recién nacido o adulto (conducta reproductiva y materna), las que van a responder a estímulos ambientales u hormonales.
Como se sabe, los équidos evolucionaron a partir de un animal muy pequeño, que vivía en zonas boscosas, donde se alimentaba de hojas y que su principal medio de sobrevivencia era esconderse. Sin embargo, después de 55 millones de años de evolución, los équidos y en particular los equinos son animales grandes, que viven en zonas abiertas, donde se alimentan de pasto y que su principal medio de supervivencia es la huida.
Lo que no cambió, es que el equino sigue siendo un animal presa, por lo que tiene un carácter nervioso que lo mantiene siempre alerta, con órganos de los sentidos muy desarrollados para detectar la presencia de depredadores a gran distancia, que vive en grupo con lo que reduce la posibilidad individual de ser capturado y aumenta las posibilidades de detectar a los depredadores, que puede dormir parado, que tiene un parto muy rápido, crías muy maduras al nacer que pueden pararse y seguir a su madre antes de 2 h de nacidas. Además, al huir puede desarrollar una gran velocidad (65 km/h) hasta por 3 km y tiene gran resistencia, pudiendo trotar o correr sin problemas por 30 min.
Para entender la conducta de los equinos, también es importante conocer la historia de la relación entre ellos y los humanos. De los 34.000 años de esta relación, al menos durante 28.000 años, los humanos fueron los principales depredadores de los equinos, lo que obviamente, debe haber generado algún grado de desconfianza innata por parte de los equinos hacia los humanos como se puede observar actualmente en las manadas de equinos asilvestrados.
Luego, la domesticación, inicialmente no significó una mejora en la supervivencia de los equinos al menos de los machos, ya que si bien, no los perseguían para cazarlos, los siguieron utilizando como fuente de alimento. Recién con el uso de los equinos como medio de transporte, disminuyó el interés en su consumo, pero a la vez tuvo grandes consecuencias en su manejo. Estos manejos, algunos de los cuales se mantiene hasta el día de hoy, alteran de alguna forma su conducta normal, tales como la selección artificial de reproductores en base a características no evolutivas; el destete artificial que afecta su aprendizaje natural y provoca gran estrés; el amanse que provoca estrés; la alimentación artificial que disminuye o impide la selección de alimentos, que disminuye la frecuencia de alimentación y los obliga a consumir alimentos en presentaciones que no existen en la naturaleza; y la estabulación que les impide huir, restringe sus movimientos, los aísla socialmente o los obliga a formar parte de grupos impuestos, lo que genera estrés, altera el orden jerárquico y provoca un aumento de la agresividad en los equinos.
El conocer mejor las capacidades perceptivas y la conducta normal de los equinos, nos permite intentar en forma conciente satisfacer las necesidades etológicas durante su crianza o al realizar algunos manejos, así como también, disminuir situaciones de estrés innecesarias y detectar conductas anormales.
Contenido:
AGRADECIMIENTOS
INTRODUCCIÓN
CAPACIDADES SENSORIALES
TEMPERAMENTO
INTELIGENCIA Y MEMORIA
CONDUCTA SOCIAL Y COMUNICACIÓN
CONDUCTAS DE MANTENCIÓN
CONDUCTA REPRODUCTIVA Y DE LA CRÍA
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS